jueves, 15 de septiembre de 2011
Aproximaciones fortuitas.
En el limite donde se esconde el sol, en el epicentro de las (son)risas, donde se desencadenan los acercamientos fortuitos y todo lo que va detrás. Alrededor de las tres, de la gente, de la música. Intercambios de palabras, miradas, pareceres y sensaciones. Conversaciones sobre nada en particular, asustos triviales que intentaban alargarse con la intención de prolongar tanto el contacto visual como la sensación táctil. Después de eso, más gente, música. Y el más esperado y no tan casual encuentro, como antes, como al principio, como si nada hubiera pasado.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Ayúdame a dormir.
Tengo insomnio y es señal de culpabilidad, también mi conciencia esta jodida. La verdad es que siempre me considere una buena persona, mucho más madura de lo que por mi edad se pudiera interpretar y creí tener las cosas lo suficientemente claras pero supongo que para todo el mundo existe una debilidad, un caos, una tentación: Eva y la manzana, Pandora y la caja, y hasta la más simple de las polillas y la luz, y mi debilidad, mi caos, la más baja de mis tentaciones es él, me dedico a destrozar cada uno de mis valores y de mis ideales por él, así sin más sin nada a cambio, me autodestruyo por algo que no tengo la certeza que valga la pena, soy vulnerable antes las tentaciones y esto es lo que me lleva a estar aquí escribiendo, y no es que no intente alejarme pero mi intento de huida fue fallido y cuando me quise dar cuenta no era la perfecta persona que creía ser sino que por el contrario era la zorra más zorra que conocía, no solo por el hecho de seducir(lo) sino porque él tiene alguien a su lado, yo, la chica buena de la película, no soy más que alguien que pierde los papeles en cuanto él se acerca, así que después de noches de insomnio, de un par de cubatas y de algún que otro piti, solo se que no solo soy una mentirosa, soy una zorra mentirosa.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)