jueves, 15 de septiembre de 2011
Aproximaciones fortuitas.
En el limite donde se esconde el sol, en el epicentro de las (son)risas, donde se desencadenan los acercamientos fortuitos y todo lo que va detrás. Alrededor de las tres, de la gente, de la música. Intercambios de palabras, miradas, pareceres y sensaciones. Conversaciones sobre nada en particular, asustos triviales que intentaban alargarse con la intención de prolongar tanto el contacto visual como la sensación táctil. Después de eso, más gente, música. Y el más esperado y no tan casual encuentro, como antes, como al principio, como si nada hubiera pasado.
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