Su sonrisa ya desgastada al igual que sus
levi's 506, su voz clara, cálida, serena. Sus manos por el contrario, frías y nerviosas. Una de ellas sujetaba un
camel al que apenas le faltaban un par de caladas.
Desprendía un olor
característico bueno, su olor
característico. Todo él un ejemplo de armonía y equilibrio consigo mismo, sin embargo, solo había que adentrarse en sus profundos ojos color chocolate para saber que algo no iba bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario