Ya empiezan a temblarme las pestañas, se me acelera el pulso, se me agita el corazón. Asoman desde mi ventana unas grandes ganas de verte. Comienza a oler a café recién hecho, a lluvia y el sol ha despertado. Y echo de menos el tacto, el aroma, el sentimiento, mis escalofríos corriendo por tu piel. Respiro el invierno y experimento el otoño.
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